lunes, 11 de febrero de 2013

La isla.


 Si me miro al espejo veo el mar. Un mar profundo, ahí el agua es transparente y confortante. Hay algas verdes que se cruzan entre las costas de pastos negros.

En el medio una isla. Tierra marrón oscura, que nace cada vez que empieza un día nuevo. A veces es tan chiquita que cabe un solo alfiler, otras veces es inmensa y puede albergar los recuerdos más bonitos.

El problema es cuando llueve. El mar se hace más salado y comienzan las olas que no dejan ver. Hacerle contra a la tormenta o dejarse llevar, ahí es donde los truenos se asemejan a gritos y los relámpagos a decepciones.

Muchas personas visitan la isla, pero pocas se quedan. Hay quienes anclaron en ella y otros le sacaron solo una fotografía.

Si sigo mirándome al espejo puedo ver que hay un puente. Diminuto puente que conecta esta isla con otras. Puente que se crea en un instante, en un parpadeo. Pero hay que ser muy hábil para verlo y no dejarlo pasar por alto.

En el momento en que se materializa el puente, deja de haber isla para pasar a ser archipiélago, que luego es continente, para después ser mundo y volver a ser tierra.

Tierra blanda que cambia y crece. Une y separa. Que mira y no puede ver. 

martes, 22 de enero de 2013


Lágrimas mudas que brotan sin intención.
Lágrimas de nudo en la garganta.
Lágrimas de ver tu nombre y el de ella tan juntos. Quién sea la felicito,
tiene todo lo que había estado buscando, lo que por un momento creí encontrar, lo que más hubiera deseado: la felicidad de tu compañía.
Caigo, otra vez, en ese vacío enfermizo de un "qué hacer" "cómo hacer" "con qué objeto"...
Busco refugio y me rodeo en acrílicos de colores, los colores que me son tan difíciles de asimilar. Busco los colores que me faltan (que siento que me faltan) y los utilizo, pinto con ellos y hago mamarrachos, me convierten a mí misma en un mamarracho, un desastre que quedó garabateado a medias, inconcluso y sin otro destino que el arrinconamiento y el olvido. Al fin veo que los colores no son lo mío. Busco que me hagan brotar la cabeza con ideas, pero no. No hay ideas. No hay iniciativa. No hay voluntad. No hay nada para decir. O sí, mucho. Pero duele tanto que me aplasta, que prefiero implotar una y mil veces más. Llorar lágrimas mudas una y mil veces más.

sábado, 19 de enero de 2013

Cantata de Puentes Amarillos.



Otra vez me llama la atención la misma canción
no sé/ no sabemos si son sus cambios, sus partes. Su aparente simpleza o su extrema complejidad lo que nos envuelve entre la dulzura de cada sonido escuchado y la voz del flaco.
Me acompaña. Me hace recordar lo que me gusta de la música.
Me hace querer tocar la guitarra (aunque no sepa hacerlo)
Me hace volar hacia dentro, mirar lo que provoca, sentir lo que toca, oír lo que proponellorar lo que dispone.

Todo camino puede andar.

Y en el maaaar. Naufragó una balsa que nunca zarpó.

En un momento vas a ver
que ya es la hora de volver
pero trayendo a casa
todo aquel fulgor
y para quién!

Vi tantos monos, nidos, platos de café.
Platos de café.

Ya no poses nena, todo eso es en vano
como no dormir.
Aunque me fuercen yo nunca voy a decir
que todo tiempo por pasado fue mejor.

(Yo te amo tanto que no puedo despertarme sin amar
y te amo tanto que no puedo despertarme sin amar).

Hoy te amo ya y ya es mañana.
Mañana.

Spinetta mezcla a Artaud con Vincent Van Gogh, con el verde con el pájaro, con el amarillo con la guitarra, con la electricidad, con las palabras.

viernes, 18 de enero de 2013

El amor es un concepto para los aventajados.



Somos soles con energía renovable y el amor es amar en libertad dicen los filósofos. Entre lo libre y lo carcelero existe un solo termino medio que es el sentimiento humano. A veces amar sin filtro, a veces odiar sin pensar. Todo el tiempo pateamos el tablero gritándole a los extremos. Es un problema.
Escuche decir que el mundo moderno destruye el amor. Pero, yo creo que es la falta de percepción. El humano no se encuentra metiendo su mano en el centro de su cosmos para sentir mas. El humano prefiere verse desde afuera a través de un espejo instalado psiquicamente en otro humano. Yo lo se bien.
Para amar en serio hay que amarse a uno mismo, aunque el viento mas sucio y la lluvia mas fría congelen el optimismo generado por esa intensión.
Hoy buscar adentro mio es como buscar en un baúl olvidado en un altillo de telarañas. Y encontrar ese juguete que anda con cortocircuitos me remite a mi amar. para arreglarlo y usarlo.
Y con ese envión pienso: Alguien nos regalo la galaxia a nosotros. Podemos ser público o actores de la obra de ese alguien. Amar la obra, usar la obra, compartir la obra. El amor más puro está concentrado en el secreto peor guardado de la naturaleza, esperando para explotar y ser repartido. Desde uno mismo hacia todo y todos.


 por Facu Tobogán.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Entre las cositas que (dejaste).


Nunca me gustó encontrar el sentido de las cosas,
creo que todas las cosas que siempre me llamaron la atención no tienen un porqué, de por qué son así, de por qué están ahí.
Y que lo que más me gusta es la espontaneidad, eso que nace de que porque sí, porque el momento estaba ahí.
Todo lo que fuimos (si es que en realidad fuimos) se creó y formó de a momentos.Y de repente fuiste vos.
Fuiste vos todo lo que sin darme cuenta estaba queriendo encontrar. 
Ahora veo que el tiempo no me espera y los momentos se van con el viento.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Los autonautas de la cosmopista.

Julio Cortázar quiso marginarse de la novela y el cuento y abordó un proyecto casi delirante; viajar por la Autopista del Sur entre París y Marsella, en combi y con el compromiso de no salir nunca de la ruta y tocar dos paradas cada día. Cortázar y su mujer Carol Dunlop, hicieron su expedición en una combi Volksvagen a la que bautizaron Fanfer, a manera de homenaje al famoso dragón wagneriano. Ellos mismos se nominaron Lobo y Osita, y fueron mucho más allá del relato de experiencias, del simple diario de viaje. "Los autonautas de la cosmopista" es un cúmulo de observaciones, un notable compromiso sobre la naturaleza del hombre y de las cosas, una estupenda relación de hechos convividos, soñados o imaginados por la pareja. El humor está presente. Y la ternura. Y el indudable amor que Cortázar y Carol se confesaban. Como él mismo lo dice en el último tramo del libro, viajaron a Nicaragua poco después de concluída la expedición. Al regresar a Francia, Carol ya había empezado a declinar y el 2 de noviembre de 1982 su mujer- su compañera- murió. "A ella le debo, como le debo lo mejor de mis últimos años, terminar solo este relato", dice Cortázar en el párrafo final y concluye:
"Bien sé Osita, que habrías hecho lo mismo si me hubiera tocado procederte en la partida, y que tu mano escribe, junto con la mía, estas últimas palabras en las que el  dolor no es, no será nunca más fuerte que la vida que me enseñaste a vivir como acaso hemos llegado a mostrarlo en esta aventura que toca aquí su término pero que sigue, sigue en nuestro dragón, sigue para siempre en nuestra autopista".

lunes, 10 de diciembre de 2012

En mi cocina.

Hoy te voy a esperar
en mi cocina
aunque en nada hayamos quedado.
Y al poner la pava
yo seré feliz
sabiendo que pronto vas a volver,
y si el cuento no lo creo
rogaré que el reloj se pare 
así yo quedaré congelada con una sonrisa en la cara.

Hoy te voy a esperar 
aunque no existas
y la pasaré muy bien
organizando qué hacer, 
qué lugares podemos recorrer,
qué recitales criticar,
en qué plaza nos podemos besar,
y si el cuento no lo creo 
rogaré que el reloj se pare 
así yo quedaré congelada con una sonrisa en la cara.

Hoy te voy a esperar 
aunque no existas...